relación existente entre el desarrollo humano y la sostenibilidad. Ambas categorías
son necesarias atender la vida como un escenario integral y afrontar, desde un
enfoque holístico, el nivel de deterioro que ha alcanzado la nación peruana,
principalmente en lo referido a los recursos hídricos, que presenta una situación
crítica, producto de la falta de regulaciones administrativas, marcos legales
incoherentes, ineficiencia del sector público, manejo inadecuado de los recursos,
contaminación de las fuentes de agua, vertedero de desechos industriales y
domésticos, lo que eleva los niveles de contaminación química y biológica, entre
otros aspectos. Estos elementos repercuten en el surgimiento de nuevas
vulnerabilidades sociales, seguida de quiebres ecológicos y desastres naturales
suscitados por la actividad humana.
Para Matías et al. (2021), el equilibrio ambiental es una responsabilidad ética
y social, que incluye la protección, resguardo y preservación del medio ambiente
para las generaciones venideras, lo que incluye un compromiso de trabajo y de
proyección hacia el futuro. Esto incluye un trabajo educativo permanente, de
sensibilización y concienciación, que amerita de la educación formal e informal,
los medios de comunicación, las empresas, el Estado y a las comunidades. De esta
forma, garantizar el equilibrio ambiental supone un trabajo participativo,
democrático, humanístico, transversal e interdisciplinar, en la medida que integra
diversas concepciones ecológicas, éticas, pedagógicas y biológicas, cuyo fin es
orientar el accionar humano y comunitario hacia toma de decisiones sostenibles,
de modo que la relación hombre/naturaleza sea beneficiosa bidireccionalmente.
En la perspectiva de Ortiz (2014), el rescate de la relación hombre/naturaleza
es fundamental para el equilibrio ambiental, en tanto en esta dualidad se enlazan
y establecen vínculos irrompibles, así como se genera un sentimiento de